Maestros con maestría. Del juicio a la comprensión docente: ¿qué nos cuesta entender de las nuevas generaciones? Episodio 7

Nuestros estudiantes están creciendo en un mundo diferente al que nosotros conocimos. Comprenderlos no significa justificar todo lo que hacen, sino aprender a mirar qué hay detrás de aquello que ocurre todos los días en nuestras aulas.

Enseñar a estudiantes que crecieron en otro mundo

“Los alumnos ya no son como antes”.

Probablemente todos hemos escuchado alguna versión de esta frase en una escuela. Incluso es posible que nosotros mismos la hayamos dicho alguna vez.

Hay razones para percibir cambios.

Las formas de relacionarse, acceder a la información, construir identidad, entretenerse y participar en la cultura se han transformado. Los estudiantes que hoy llegan a nuestras aulas han crecido rodeados de teléfonos inteligentes, plataformas digitales, redes sociales, algoritmos y formas de comunicación que no estuvieron presentes de la misma manera durante la infancia y adolescencia de muchos docentes.

Pero reconocer que existen cambios generacionales no resuelve una pregunta mucho más difícil:

¿Qué estamos comprendiendo realmente de las nuevas generaciones?

Esta pregunta forma parte de una conversación más amplia que estamos desarrollando en el dossier ¿Cómo enseñar a estudiantes que crecieron en un mundo distinto?

Porque quizá el desafío no sea solamente conocer mejor a nuestros estudiantes.

También necesitamos revisar los lentes con los que nosotros, como docentes, estamos intentando comprenderlos. Si te interesa profundizar en los lentes n los que vemos los fenómenos en el ecosistema de Prof Javier H te dejo el siguiente post «Los lentes de ProfJavierH en Maestros con Maestría»


 

La pregunta que abrió esta conversación

En las escuelas aparecen explicaciones que parecen ayudarnos a comprender rápidamente lo que ocurre:

“Es que son generación de cristal”.

“Ya no tienen disciplina”.

“Todo es por el celular”.

“Ya nada les interesa”.

Estas frases pueden surgir de experiencias docentes muy reales: grupos difíciles, conflictos, estudiantes cansados, problemas de atención, uso constante del teléfono o situaciones que parecen cada vez más complicadas de gestionar.

El problema aparece cuando una descripción termina convirtiéndose en toda nuestra explicación.

En esta conversación de Maestros con Maestría quisimos hacer algo diferente.

En lugar de comenzar preguntándonos qué está mal con las nuevas generaciones, intentamos preguntarnos qué nos está costando comprender de ellas.


Conversamos con el Maestro Óscar Isaac Hernández

Óscar Isaac Hernández es licenciado en Educación Secundaria con especialidad en Historia y realizó estudios de maestría en Investigación Educativa en el Centro de Investigaciones Pedagógicas y Sociales.

Su acercamiento al tema no surgió únicamente desde la investigación.

Surgió también desde el aula.

Durante sus primeros años como docente de secundaria comenzó a encontrarse con situaciones que muchos maestros reconocerán: problemas de disciplina, conflictos entre estudiantes, dificultades para mantener la atención y grupos frente a los cuales las estrategias habituales parecían insuficientes.

Esas experiencias terminaron llevándolo, junto con su equipo de investigación, a estudiar la construcción de la identidad en adolescentes de dos secundarias del Área Metropolitana de Guadalajara.

Y en ese recorrido ocurrió un desplazamiento importante: aquello que inicialmente parecía solamente un problema de conducta comenzó a observarse también como un fenómeno relacionado con la construcción de identidad.


Lo que apareció en la conversación

No podemos comprender una generación desde una etiqueta

Uno de los primeros temas que apareció fue la facilidad con la que utilizamos categorías como “generación de cristal” para explicar comportamientos que nos resultan difíciles de comprender.

El problema de estas etiquetas no es solamente que puedan resultar despectivas.

También reducen.

Cuando decimos que toda una generación es frágil, desinteresada, adicta al celular o incapaz de tolerar la frustración, colocamos experiencias muy distintas dentro de una misma explicación.

Isaac plantea algo importante durante la conversación: las nuevas generaciones han crecido en condiciones diferentes.

No significa que la tecnología explique todo lo que ocurre con ellas. Significa que forma parte del mundo en el que están construyendo su experiencia.

Y eso merece ser comprendido antes de ser juzgado.

La identidad también se construye en espacios digitales

Durante mucho tiempo, buena parte de nuestros espacios de socialización fueron relativamente identificables.

La familia.

La escuela.

La calle.

El barrio.

Los grupos de amigos.

Esos espacios siguen existiendo, pero ahora conviven con otros escenarios.

TikTok, YouTube, Instagram, videojuegos, comunidades digitales y otras plataformas también participan en las experiencias mediante las cuales niños y adolescentes observan el mundo, encuentran referentes, interactúan con otras personas y construyen ideas sobre sí mismos.

Esto no significa que internet determine automáticamente quiénes serán.

Pero sí implica reconocer que la cultura digital forma parte de los contextos donde actualmente se construye la identidad adolescente.

Durante la entrevista aparece además otra tensión: las plataformas pueden ampliar enormemente el acceso a información y experiencias, pero los algoritmos también pueden reforzar determinados intereses y limitar aquello con lo que una persona se encuentra cotidianamente.

Por eso hablar de nuevas generaciones implica hablar también de sus nuevos espacios de socialización. Si te gustaría profundizar en el tema te dejo el post ¿Cómo construyen su identidad los adolescentes en redes sociales?

La escuela ya no tiene el monopolio de la información

Hay otra transformación que atraviesa directamente nuestra profesión.

Durante mucho tiempo, la escuela ocupó un lugar privilegiado en el acceso al conocimiento.

Hoy un estudiante puede buscar un tutorial, consultar un concepto, aprender sobre un acontecimiento histórico o profundizar en prácticamente cualquier interés sin esperar a que ese conocimiento aparezca dentro del aula.

Eso modifica nuestra relación con los estudiantes.

Si nuestra función docente se limita a transmitir información, competimos con un ecosistema capaz de ofrecerla inmediatamente y en formatos muchas veces más atractivos.

Pero quizá ahí también aparece una oportunidad.

La escuela puede dejar de ser solamente el lugar donde recibimos información para convertirse en un espacio donde aprendemos a interpretarla, contrastarla, discutirla, relacionarla y construir pensamiento crítico a partir de ella.

La pregunta entonces deja de ser únicamente cómo recuperar la atención de nuestros estudiantes.

También necesitamos preguntarnos qué experiencias de aprendizaje vale la pena construir en una época donde acceder a información dejó de ser el principal problema.

Comprender a los estudiantes también exige mirarnos como docentes

Uno de los momentos más interesantes de la conversación ocurre cuando Isaac explica qué cambió en él después de realizar su investigación.

Su respuesta no fue una nueva técnica de control de grupo.

Fue reconocer sus propios prejuicios.

Investigar sobre adolescencia lo llevó a recordar que él también había sido adolescente y que muchas de las interpretaciones que realizamos como adultos parten de nuestra experiencia actual, no necesariamente de la realidad que están viviendo nuestros estudiantes.

Eso no significa aceptar cualquier comportamiento.

Tampoco significa renunciar a los límites, las normas o nuestra responsabilidad como docentes.

Significa introducir una pregunta antes de reaccionar:

¿Qué está ocurriendo aquí?

Ese pequeño desplazamiento puede cambiar profundamente nuestra práctica.


¿Qué significa comprender a las nuevas generaciones?

Comprender a las nuevas generaciones significa reconocer que sus formas de aprender, relacionarse y construir identidad surgen de la interacción entre sus experiencias personales, familiares, escolares, sociales y digitales. Comprenderlas no implica justificar todas sus conductas, sino ampliar nuestra mirada antes de decidir cómo intervenir.

Esta distinción es importante.

Porque comprender y justificar no son lo mismo.

Podemos intentar comprender por qué un estudiante duerme pocas horas sin considerar adecuado que llegue cansado todos los días.

Podemos analizar por qué utiliza constantemente el celular sin renunciar a establecer límites.

Podemos comprender una conducta disruptiva sin aceptar una falta de respeto.

La comprensión no elimina nuestra capacidad de actuar.

Puede ayudarnos a actuar con mayor sentido.

Para ampliar la conversación te dejo la macroserie de ChismePedagógico:

Comprender a las nuevas generaciones: cómo entender a los estudiantes de hoy


Una idea para llevarnos de esta conversación

Quizá uno de los movimientos más importantes que podemos hacer como docentes sea cambiar una pregunta.

En lugar de:

“¿Por qué estos estudiantes son así?”

podemos comenzar preguntándonos:

“¿Qué está pasando aquí que todavía no estoy comprendiendo?”

La diferencia parece pequeña.

Pero la primera pregunta puede llevarnos rápidamente al juicio.

La segunda abre una investigación.

Y enseñar también implica aprender a investigar la realidad que tenemos enfrente.


De la conversación a nuestra práctica

Durante la entrevista aparece una escena particularmente reveladora.

Isaac recuerda un grupo difícil. En medio del ruido y la frustración, terminó levantando la voz. Uno de sus estudiantes le preguntó:

“¿Por qué nos grita?”

La reacción más sencilla habría sido reafirmar la autoridad.

Pero ocurrió otra cosa.

Isaac preguntó qué podía hacer diferente.

No solucionó mágicamente el problema. El grupo no se transformó de un día para otro.

Comenzó un diálogo.

Con el tiempo descubrió intereses, necesidades y formas distintas de relacionarse con aquellos estudiantes. Incluso comenzó a notar conexiones entre sus experiencias personales y los contenidos que trabajaban en clase.

Quizá ahí se encuentra una de las ideas más importantes de esta conversación.

Comprender no es encontrar una receta.

Es construir mejores preguntas para intervenir en una realidad que nunca es exactamente igual.

A veces necesitaremos establecer límites.

Otras veces modificar una estrategia.

En ocasiones necesitaremos dialogar con las familias, trabajar con nuestros compañeros o construir acuerdos escolares.

Y algunas situaciones incluso estarán fuera de aquello que podemos resolver individualmente.

Por eso la comprensión no debería convertirse en otra responsabilidad solitaria para el docente.


Comprender también necesita del colectivo

La conversación con Isaac termina desplazándose del estudiante hacia la escuela.

¿Qué hacemos cuando varios docentes estamos enfrentando situaciones similares?

Una posibilidad es acumular quejas.

Otra es convertir esas experiencias en preguntas compartidas.

Isaac señala la importancia de utilizar espacios como los colectivos docentes para construir acuerdos, buscar información y generar respuestas comunes ante problemas que difícilmente puede resolver un solo maestro.

Esto resulta especialmente importante porque los docentes también vivimos nuestras propias condiciones.

Carga administrativa.

Cansancio.

Cambios curriculares.

Grupos numerosos.

Nuevas demandas profesionales.

Situaciones personales.

No podemos pedirle al docente que comprenda toda la complejidad de sus estudiantes mientras ignoramos la complejidad de su propia experiencia profesional.

Quizá por eso comprender las nuevas generaciones no puede ser únicamente una tarea individual.

También necesita convertirse en una conversación entre maestros.

Preguntas para seguir pensando entre maestros

  • Cuando decimos que “los estudiantes ya no son como antes”, ¿qué cambios concretos estamos observando y cuáles estamos suponiendo?
  • ¿Cuántas veces una etiqueta generacional sustituye una pregunta que todavía no hemos investigado?
  • ¿Qué espacios participan actualmente en la construcción de identidad de nuestros estudiantes?
  • ¿Qué prejuicios de nuestra propia experiencia generacional llevamos al aula?
  • ¿Qué problemas estamos intentando resolver individualmente que necesitarían una respuesta colectiva?

Reflexión final

Nuestros estudiantes crecieron en un mundo diferente.

Pero nosotros también estamos enseñando en un mundo diferente.

Quizá por eso comprender a las nuevas generaciones no consiste en descubrir una fórmula para enseñarles ni en aprender una nueva colección de estrategias.

Implica algo más incómodo y, al mismo tiempo, más humano: revisar nuestras propias interpretaciones.

Podemos seguir diciendo que los estudiantes no ponen atención, que utilizan demasiado el celular, que cuestionan la autoridad o que tienen dificultades para relacionarse.

Muchas de esas observaciones pueden ser reales.

Pero todavía queda otra pregunta:

¿qué relaciones, experiencias y transformaciones están haciendo posible aquello que estamos observando?

Pasar del juicio a la comprensión no resuelve automáticamente nuestros problemas educativos.

Pero puede cambiar el lugar desde donde comenzamos a enfrentarlos.

Y quizá ahí empiece una conversación distinta entre estudiantes, docentes, familias y escuelas.

Mira o escucha la conversación completa

Este artículo recupera solamente algunas de las ideas que surgieron durante nuestra conversación con el Maestro Óscar Isaac Hernández.

En el episodio completo profundizamos en identidad adolescente, redes sociales, disciplina, pensamiento crítico, cultura digital, cansancio docente, trabajo colectivo y en las experiencias que llevaron a Isaac a transformar su propia manera de relacionarse con los estudiantes.

Esta conversación forma parte de…

¿Cómo enseñar a estudiantes que crecieron en un mundo distinto?

Esta entrevista forma parte de una conversación más amplia de Maestros con Maestría sobre lo que significa enseñar cuando nuestros estudiantes han crecido en condiciones culturales, sociales y tecnológicas diferentes a las nuestras.

El dossier no busca responder simplemente cómo “adaptarnos” a las nuevas generaciones. Nos invita a preguntarnos qué ha cambiado en nuestros estudiantes, qué ha cambiado en nosotros y qué significa ser docente dentro de esas transformaciones.

Para seguir explorando

Este episodio puede dialogar con otros contenidos del dossier relacionados con:

  • la identidad docente frente a nuevas generaciones;
  • la dificultad para conectar con algunos grupos;
  • la nostalgia por “los alumnos de antes”;
  • el bienestar y agotamiento docente;
  • el aprendizaje y la construcción colectiva entre maestros.

📌 ¿Por qué siento que ya no enetiendo a mis estudiantes?

📌 ¿Por qué cada vez parece más difícil conectar con un grupo?

📌 ¿Cómo enseñar sin caer en la nostalia «antes todo era mejor»