El mito del maestro emprendedor: entre expectativas y realidad en la docencia

Introducción: no todo emprendimiento es glamour ☕

En los últimos años, a muchos docentes nos han repetido la misma idea, casi como mantra motivacional:
“Si eres maestro, también puedes emprender”.

Y sí… suena bonito.
Cursos en línea, materiales descargables, asesorías, talleres, canales, marcas personales.
Todo parece indicar que el maestro emprendedor es la nueva figura aspiracional del magisterio.

Pero esto casi no se dice (y conviene decirlo con calma):
👉 no todo emprendimiento docente es glamour.
👉 no todo es libertad financiera.
👉 y no todo se vive como aparece en redes sociales.

A muchos nos pasa que miramos esos discursos y pensamos:
“¿Entonces el problema soy yo, que no puedo con todo?”

Vamos a poner este tema sobre la mesa, con café, sin juicios y con los pies bien puestos en la realidad escolar.


Expectativas: la promesa del maestro emprendedor 🌟

La narrativa suele ser muy parecida:

El docente que:

  • deja de “sufrir” en el aula,

  • monetiza su conocimiento,

  • maneja su tiempo,

  • y por fin ve recompensado su esfuerzo.

Desde lo psicológico, esta idea conecta con un deseo legítimo:
reconocimiento, autonomía y mejora económica.
Nada de eso es malo.

Desde lo social, también responde a una realidad clara:
los salarios docentes muchas veces no alcanzan y el trabajo emocional es alto.
Buscar alternativas no es ambición desmedida, es supervivencia.

El problema no está en emprender.
Está en creer que emprender es una salida fácil, rápida y universal.


Realidad: lo que casi no se muestra 📚

Aquí es donde la conversación se vuelve más honesta.

La realidad del maestro emprendedor suele incluir:

  • jornadas dobles o triples,

  • trabajar de noche o fines de semana,

  • aprender marketing, diseño, ventas… sin haberlo pedido,

  • y cargar con la culpa de no “estar rindiendo” ni en la escuela ni en el emprendimiento.

Muchos docentes emprenden desde el desgaste, no desde la calma. Y eso pesa.

Desde una mirada sociológica, esto tiene sentido:
al magisterio se le ha pedido históricamente que resuelva solo lo que el sistema no cubre.
Ahora, además de enseñar, también parece que debemos ser:
creadores de contenido, empresarios y estrategas digitales.

No es flojera.
No es falta de talento.
👉 Es sobrecarga estructural.


Entre aula y emprendimiento: tensiones reales 🧠

Esto se vive en escenas muy concretas:

  • Planeando clases mientras respondes mensajes de clientes.

  • Calificando trabajos con la cabeza en el curso que no has terminado de grabar.

  • Sintiendo que, si paras, te “quedas atrás”.

Antropológicamente, el docente siempre ha sido un sujeto de múltiples roles:
educador, cuidador, mediador, burócrata, orientador emocional.
El emprendimiento se suma, pero no sustituye a los demás.

Por eso, cuando no se logra “el éxito prometido”, aparece la frustración silenciosa.

Y no, no es que lo estés haciendo mal.
Es que nadie dijo lo complejo que es sostener dos mundos al mismo tiempo.

Preguntas para la reflexión docente 🤔

Antes de comprar la idea completa del maestro emprendedor, vale la pena preguntarnos:

  • ¿Desde dónde quiero emprender: deseo o desgaste?

  • ¿Esto que hago me da energía o me la quita?

  • ¿Estoy comparando mi proceso con realidades que no conozco completas?

No son preguntas para decidir “sí o no”,
sino para decidir con conciencia.

Cierre: no hay una sola forma válida de ser docente 🤍

Emprender puede ser una posibilidad,
pero no una obligación moral ni una medida de éxito profesional.

Ser buen docente no depende de tener un proyecto extra,
ni de monetizar cada saber,
ni de convertir la vocación en marca.

En Maestros con Maestría creemos algo sencillo pero necesario:
👉 la docencia ya es un trabajo complejo y valioso en sí mismo.

Si emprendes, que sea con sentido.
Si no emprendes, que no sea con culpa.

Aquí seguimos, pensando juntos,
porque la escuela real no necesita mitos…
necesita docentes acompañados.